El Autocuidado Emocional del Colectivo de Enfermería: Una Mirada Introspectiva

Autores:

Angélica María Armendáriz Ortega

Resumen

La vida es un río que fluye sin cesar, y nosotros somos los que nos detenemos a mirar el paisaje, escribió Mario Benedetti1. Esta perspectiva filosófica me invita a reflexionar sobre la naturaleza del cuidado emocional en la enfermería, específicamente en el contexto del colectivo de enfermería. Al igual que el río que fluye, el cuidado emocional es un proceso dinámico que requiere una comprensión profunda de la persona y su entorno. Según Immanuel Kant2, "la moralidad es la relación de las acciones con la autonomía de la voluntad". En este sentido, tengo la responsabilidad de cuidar no solo a las personas a mi cargo, sino también a mí misma, ejerciendo mi autonomía y libertad para tomar decisiones que promuevan mi bienestar emocional. En este sentido, se despierta en mí una pregunta fundamental: si tenemos conocimiento sobre la importancia del autocuidado y el cuidado emocional, ¿por qué no nos cuidamos? La respuesta puede estar en la falta de priorización de nuestra propia salud emocional, o en la creencia de que el cuidado emocional es un lujo que no podemos permitirnos. Idéntico a un barco que necesita anclar en un puerto seguro para repararse y reaprovisionarse antes de navegar nuevamente; nosotros debemos encontrar nuestro propio "puerto seguro" para cuidar de nuestra salud emocional y así poder brindar un cuidado holístico a las personas que me demandan cuidados. Es hora de reflexionar sobre nuestras propias prácticas de autocuidado y tomar medidas para priorizar nuestra salud emocional.