Cuidado, Ética y Desarrollo Sostenible: Una Reflexión sobre el legado de 36 años del Colegio de Profesionales de Enfermería del Estado de México

Autores:

Angélica María Armendáriz -Ortega. Licenciada en Enfermería., Doctora en Educación Administrativa.

Resumen

Al conmemorar 36 años desde la constitución del Colegio de Profesionales de la Enfermería del Estado de México, emerge la necesidad de una reflexión que trascienda la conmemoración y se adentre en una mirada crítica, filosófica y de vanguardia. Esta perspectiva reconoce que la historia del Colegio es, en sí misma, una expresión del crecimiento ético, académico y político de la profesión de enfermería. Desde su origen, el Colegio ha sido más que una institución normativa: ha sido un espacio articulador de identidades, saberes y compromisos. En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, su labor se vuelve aún más relevante. El ODS 3 (Salud y Bienestar), el ODS 4 (Educación de Calidad), el ODS 5 (Igualdad de Género) y el ODS 10 (Reducción de las Desigualdades) encuentran en la enfermería un campo de acción estratégico. Desde esta perspectiva, se plantea, el cuidado como fundamento ético y político sobre la profesionalización de la enfermería y sobre el papel del Colegio como agente de transformación ética y social de este gremio. El cuidado como fundamento ético y político El cuidado no es una simple técnica ni una función subordinada dentro del sistema de salud. Es una praxis humana, ética y política, que reconoce en el otro la persona de cuidado, la comunidad, poseen dignidad y derechos. La enfermería ha construido su identidad sobre este principio, y el Colegio ha contribuido a sostenerlo con firmeza. Desde una perspectiva filosófica, cuidar implica responsabilidad y alteridad. Cuidar es sostener, acompañar, escuchar, prevenir y transformar. En tiempos de crisis sanitaria, emergencia climática y desigualdad, el cuidado se convierte en resistencia ética frente a la deshumanización. La dimensión política del cuidado emerge cuando reconocemos que las condiciones de salud y enfermedad no son meramente individuales, sino que responden a estructuras sociales, económicas y políticas específicas. En el contexto mexicano, donde las desigualdades sociales se manifiestan dramáticamente en el acceso diferenciado a servicios de salud, el cuidado enfermero adquiere una dimensión de resistencia y transformación social. Cada acto de cuidado constituye un acto político que reafirma la dignidad inherente de cada persona, independientemente de su condición socioeconómica, étnica o cultural.

Referencias