Cuidar también es despedir: mi camino en la enfermería perinatal
Autores:
Sandra Alejandra Roa Núñez. Enfermera Especialista Perinatal, Doula, Artista autodidacta “La Enfermera Roarte”
Resumen
Imaginar que cuando decides estudiar enfermería es con el objetivo de cuidar y acompañar la vida; pero nadie te dice que también significa acompañar la muerte. Mi trayectoria en este camino inició entre disciplina, constancia, llanto, felicidad, latidos, nacimientos, escucha, esperanza y despedida. Me di cuenta de que el amor por ser enfermera nace de la vocación y de la empatía, del compromiso propio de ejercer con sabiduría, conocimiento y actualización constante para lograr innovar. Mi nombre es Sandra Roa, soy una mujer de 29 años. Podría describirme como una persona inquieta, aunque en términos más formales me llamaría multifacética; siempre me ha interesado aprender, crear e imaginar cosas nuevas. Desde mi infancia tuve contacto con el mundo de la enfermería, aunque no sabía que llegaría a ser parte de mi vida. Mi madre, que también es enfermera, me contagio su amor por esta profesión: la vi ejercerla desde el primer nivel de atención, con actualización continua para brindar una mejor atención. Algo que admiro profundamente de ella es haber perseguido sus sueños a pesar de maternar dos veces, sin dejar de lado su deseo de convertirse en profesionista; al contrario, nos hizo parte de ese camino que tanto quería recorrer y que logró culminar, convirtiéndose en Enfermera Especialista en Salud Pública. Ser enfermera no estaba en mis planes originales; por azares del destino llegué aquí, y sinceramente, con el paso de los años me enamore de esta profesión. Soy licenciada en Enfermería y Obstetricia, egresada de una de las escuelas de enfermería incorporadas a la Universidad Nacional Autónoma de México más disciplinadas que he conocido: la del Instituto Nacional de Cardiología. Si me preguntaran por qué entré ahí, respondería que se me estaban acabando las opciones para estudiar enfermería, y porque siempre quise estudiarla para poder presenciar el nacimiento de bebés. Durante esos años aprendí mucho sobre temas de gran importancia en esta área: aprendí a canalizar, tomar signos vitales y realizar valoración clínica, todo lo que a cualquier estudiante de enfermería se le enseña. Sin embargo, lo que más me marcó de esa etapa fue desarrollar la disciplina y el compromiso; dos pilares que jamás imaginé que serían fundamentales para lo que vendría después.